

Nosotros los militante de la Unión Cívica Radical, no podemos evitar expresar una profunda preocupación y disconformidad por la situación que atraviesa nuestro espacio en Leandro N. Alem. Hace apenas una semana el radicalismo renovó su conducción nacional, eligiendo como presidente del Comité Nacional al intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, de 36 años, en un claro gesto de renovación generacional y de impulso a la presencia del partido a nivel país. Desde lo local, sin embargo, es doloroso constatar que nuestra Comisión Directiva no ha convocado a instancias de participación ni de debate internos. Hoy el partido en Leandro N. Alem no cuenta con representantes en el Concejo Deliberante ni en el Consejo Escolar, y esa ausencia de presencia territorial y política nos deja sin voz y sin representación donde más se necesita. El radicalismo nació para estar en la calle, en los barrios, en las escuelas, en la vida cotidiana de la comunidad. No nació para ser un espacio cerrado, silencioso y ajeno a la realidad local. Cuando dejamos de estar presentes, no solo perdemos cargos: diluimos identidad e historia. La imagen actual de nuestro partido en la ciudad dice más que mil palabras. Refleja inactividad, ausencia de conducción y una desconexión con la militancia que duele. Expresar esta disconformidad no es ruptura, sino responsabilidad política. Señalar lo que no funciona también es una forma de cuidar al partido y exigir que el radicalismo local vuelva a convocar, debatir y ser protagonista.



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